CALLE
MEDRANO
el
portero puntualmente te asea
cuando
los primeros pasos
adormilados
te transitan.
Las
cortinas cerradas del comercio,
el
aroma a medialuna y capuchino,
un
Almagro distinto en esta hora
del
subte, aun vacío, que amanece
con
perfume de nardos y jacintos.
Y
yo, que te caminé a diario,
hoy
te fumo, te pienso y te descubro
en
ese
preámbulo doméstico. Te espío
en
el desperezo de tus calles y tus bares,
tan
único el momento y tan íntimo
como
si te pillara en camisón.
A
media mañana, ya no te reconozco,
un
bullicio de gente te ha inundado
y
tus marquesinas brillan maquilladas.
Ya
estás listo y desayunado,
bien
lavados
los dientes y peinado.
8-99
